Posteado por: gumillalara | Septiembre 10, 2009

Nuestros políticos
ENTRE LA MACRO Y LA MICROPOLITICA…

Las leyes regulan la vida en sociedad, por tanto han de ser resultado de un proceso de maduración incluyente que permita contrastar las diferentes visiones en un marco de pluralidad que respete todas las opiniones. Lo peor es que un sector se las imponga a otro y así su sustentabilidad quede en entredicho…

Para los efectos del estudio científico de la política, los teóricos han creado una subdivisión artificial en función de establecer pautas académicas en lo que se refiere al comportamiento de los líderes. Siendo así que, por una parte, se menciona a quienes se mueven en el mundo de la “macropolítica” que equivale a lo que algunos llaman “el mundo de los estadistas”. Es decir, el mundo de la planificación estratégica pública, de la creación de consensos para la viabilidad de proyectos, de la integración política a gran escala en aras del fortalecimiento del espíritu nacional, etc. Vale decir la suma de los esfuerzos que el líder o los líderes llevan a cabo para la consolidación del Estado y de la nación. Por otra parte, nos conseguimos con la “micropolítica”, término que se refiere al líder político que se mueve en las arenas de la lucha social y partidista. Esto, en función de ir ocupando espacios cada vez más importantes y relevantes en las batallas de carácter electoral que le toca ir enfrentando paulatinamente…

La preparación de los líderes…
Cabe señalar que generalmente quien llega a la macropolítica proviene de la micropolítica. Salvo muy contadas excepciones en la historia universal, siempre los estadistas primero fueron grandes figuras de la política de facciones o partidista. Esto es bueno traerlo a colación porque en la actualidad está ocurriendo algo muy grave particularmente en nuestra América Latina. Y es que nuestros líderes se forman sistemáticamente para los combates electorales pero para el ejercicio de la función de gobierno, no. Ya lo apuntó durante muchos años ese extraordinario filósofo y planificador ya fallecido, Carlos Matus, cuando señalaba que “no existían en nuestro continente escuelas de gobierno que formaran a nuestros líderes para la macropolítica”. Y, es que no podemos devaluar, subestimar o despreciar a algunos de los dos mundos o sus actores. Por el contrario, tanto la macro como la micropolítica son necesarias en cualquier sociedad. Es como si aplicáramos un símil con la micro y la macroeconomía. Ambas son fundamentales para el desarrollo de una nación. Igualmente el derecho constitucional al que pudiéramos llamar macroderecho y el resto de las especialidades legales le pondríamos microderecho, lo cual no le resta ninguna importancia éstas últimas.

Cambio de paradigma

Obviamente la riqueza de la cientificidad de la política podría entremezclarse para bien integrando sabiamente ambos mundos. Las barreras son y han sido más artificiales que reales. Basta un poquito de voluntad y experticia pública para llevar a feliz término un gran impulso en lo que a escuelas de gobierno y gerencia pública se refiere. La gerencia privada se mueve en torno a la maximización del lucro; la gerencia pública se ha de mover en torno a un considerable aumento de la calidad de vida. Por tanto, la erradicación de la pobreza pasa por una fusión y un mismo nivel de atención entre la macro y la micropolítica. Ojalá podamos contemplar mejor el horizonte de este manejo de variables para provocar cambios importantes en la manera de gerenciar los intereses colectivos…

Ofensiva legislativa

Nuevamente la polarización se apodera del país. Ahora cuando la Asamblea Nacional que representa más o menos a la mitad de la población venezolana se encarga de sancionar leyes que sólo son aceptadas por quienes apoyan al presidente de la república, la polémica recupera terreno. Es inconcebible que se legisle de esta manera, sin tomar en cuenta a la otra mitad del país. En el pasado ocurrió lo mismo con muchos instrumentos legales. Pero no podemos recurrir a esa excusa para repetir lo mismo en la actualidad. Las leyes son para que todas y todos las cumplamos –incluyendo al propio Estado- por tanto, es un grave error lo que están cometiendo en este momento los actuales parlamentarios a la velocidad del relámpago. Se hace extremadamente necesario apuntalar un puente de comunicación entre las diferentes visiones que ocupan espacios en la Venezuela de hoy. Cabe destacar que nadie puede atribuirse la verdad absoluta e imponer su visión al resto de la sociedad. Eso nos hace mucho daño porque frente a una acción siempre sobrevendrá una reacción. Frente a una causa un efecto. No olvidemos las sabias leyes de la naturaleza. Leyes que atropellen hoy, serán derogadas mañana también a la velocidad del viento… más allá de la polarización, está la verdad, el reencuentro, el rumbo necesario… La cordura debe imponerse en estos tiempos de resentimientos…
Ley de procesos electorales

Con la premura de una discusión más producto de la polarización que del debate sincero, objetivo y teórico se dio la aprobación de la ley que regulará todo lo concerniente a elecciones en el país. Más allá de la polarización debo decir que este nuevo instrumento legal va directamente en contra de lo que señala nuestra carta magna. La representación proporcional de las minorías es un derecho constitucional muy claro en Venezuela. La nueva ley cambia el sistema electoral hacia un esquema de mayorías totalmente contrario a lo estipulado en nuestras máximas normas. Debo reconocer que el nuevo sistema es totalmente válido a los efectos técnicos; sin embargo, el hecho que sea contrario al espíritu de la carta magna dice mucho sobre la intención de quienes lo aprobaron sin elevar un proceso de consulta amplio y serio sobre el mismo. Ahora vendrá la modificación de las circunscripciones electorales que funcionan en todo el territorio nacional. Vamos a monitorear muy bien ese proceso porque allí puede estar la clave de lograr ventajismos de acuerdo al comportamiento electoral de los últimos tiempos…


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