El combate a la pobreza
ENTRE LA ACCION Y EL DISCURSO
Los gobiernos del mundo debaten largamente sobre la pobreza; sin embargo, sus acciones en no pocas oportunidades, carecen de enfoques precisos y éticos, esto naturalmente redunda en los resultados…
Los gobiernos del mundo tienen un discurso frecuente en torno a la pobreza. Particularmente repetido en la última década y acentuado en toda la que llevamos transcurrida. La lucha contra este fenómeno social se ha convertido en una especie de “ritornelo” que se enseña a cada presidente al momento de asumir sus funciones como el camino discursivo a seguir. No obstante, los indicadores de desarrollo cada vez dibujan un panorama más patético sobre las condiciones de vida de millones de seres humanos que no tienen acceso a servicios públicos decentes. Esa es la triste realidad. Hay un divorcio importante entre lo que se dice y lo que se hace. En medio de este camino queda la ética de la acción. Los programas de combate a la pobreza están llenos de excelentes y nobles intenciones en todo el planeta, pero en su aplicación, la maquinaria de las decisiones distorsiona los objetivos al presentarse un cúmulo de intereses que tienen mayor peso y control sobre la asignación de recursos públicos. Las grandes agencias gubernamentales de carácter nacional e internacional se disputan la distribución de recursos para la ejecución de políticas sociales y su margen de acción se ha visto reducido a pesar del relativo incremento presupuestario.
Política social
Su acción se centra generalmente en asistencialismo puro y algunas veces combinada con operaciones de procesos sociales. Esto, obviamente, al no ser acompañado por el grueso de la maquinaria estatal en materia de políticas públicas origina que –éticamente- no estamos enfrentándonos eficazmente a la pobreza y las desigualdades, sino más bien operando en niveles coyunturales. Y así nos mantenemos en un círculo vicioso del cual es imposible salir. La población padece las terribles consecuencias; viéndose afectadas la participación política y la credibilidad y confianza hacia la democracia como sistema de gobierno. La gobernabilidad se va por el despeñadero y es harto difícil dirigir los esfuerzos colectivos en un solo sentido mediante acuerdos políticos ciudadanos que establezcan las bases mínimas de convivencia. Por tanto, en materia de pobreza y marginalidad todavía falta mucho por decir y aún más por hacer. La formulación de políticas públicas necesariamente debe modificarse e incorporar la ética de la acción como soporte fundamental de los Estados en su estrategia de combate a la inequidad. Los Estados nacionales deben ser los grandes protagonistas en el manejo de las políticas públicas. El cúmulo de intereses corporativos internacionales ha pugnado por ganar espacios de decisión desplazando a los actores representativos de la sociedad. Empero, no puede ser derrotada la pobreza por quien tiene un interés parcial de la realidad circundante. No es ético manejar el combate a la pobreza como fenómeno social sólo en un nivel discursivo y de vedette, que ocasiona una expectativa creciente que día a día se desvanece y genera nuevas frustraciones… allí está un peligro latente que está deteriorando la gobernabilidad en muchos lugares del mundo. Cuidado con las reacciones en cadena…
Cifras para analizar
La pobreza en Venezuela, según cifras oficiales, disminuyó del 54 por ciento en 2003 al 27.5 por ciento en 2008. Esto nos alegra sobremanera porque en tan poco tiempo sectores excluidos de la sociedad han logrado obtener mejores ingresos para poder tener acceso a una mejor vida. Sin embargo, es necesario observar con mayor precisión los datos que nos ofrecen los organismos del Estado especialistas en el área de cifras. En tal sentido, revisamos también el siguiente dato: las exportaciones no tradicionales cayeron en 41,7 por ciento en diez años; esto nos indica claramente que hoy por hoy seguimos dependiendo de nuestra producción petrolera casi de una manera absoluta; con lo cual, pudiéramos inferir que la disminución de la pobreza en nuestro país ha tenido mucho que ver con los incrementos notables de precios de la canasta venezolana que ocurrieron entre 2003 y 2008. Es por ello, que dudamos de la sustentabilidad de la progresiva disminución de la pobreza en tanto y cuanto, nuestros precios petroleros se mantengan a niveles intermedios o bajos. Me preocupa que el concepto de “sembrar el petróleo” no se esté aplicando. Me preocupa también que se repita la película de los setenta cuando vivimos “la gran Venezuela” donde dilapidamos nuestro presupuesto público para luego caer en la debacle. No quiero creer que los altos precios del petróleo nos estimulen al gasto exorbitante sin tomar en cuenta los ciclos de la economía local y mundial. No, de verdad, no quiero que se repita la película. No podemos estar como sociedad repitiendo los mismos errores siempre… dónde estará la conciencia colectiva de la nación para detener estas locuras…
Hasta luego, Chico
Se nos fue Francisco Escalona (Chico). Un hombre que desde corta edad se dedicó a las causas sociales. La ecología y las necesidades colectivas siempre fueron sus preocupaciones. Participó activamente en política llegando a representar a los morandinos en el Concejo municipal en varias ocasiones. Su sencillez y humanidad iban con él desde siempre. Su condición de padre y esposo ejemplar fueron valores que supo proyectar cabalmente. Ha sido una despedida temprana, inesperada. Hasta el último momento asumió con entereza sus responsabilidades. Nos ha dejado, pero su legado continúa. Su ejemplo, constancia y su lucha permanecerán en las mentes y corazones de quienes le conocimos. El popular Chico será recordado sin duda como una persona que entregó su vida para el bienestar colectivo. Descansa en paz, amigo. El municipio Morán entero te recordará…