Posteado por: gumillalara | Mayo 23, 2008

Reflexión ante la Impunidad

El Centro Gumilla Barquisimeto repudia contundentemente el hecho trágico de que el Alto Gobierno haya oficializado la pena de muerte. Para entendernos, arrancamos diciendo que el Centro Gumilla, consta de dos sedes, una en Caracas y la otra en Barquisimeto; es una fundación perteneciente a la Compañía de Jesús, mejor conocida como los Padres Jesuitas.

 

Y estos Padres Jesuitas, que conforman una congregación religiosa dentro de la Iglesia Católica, entregan su vida a distintos tipos de tareas según las necesidades históricas más urgentes y la vocación y capacidades de cada uno de sus miembros.

 

Aterrizando, podemos señalar que el Centro Gumilla intenta dar respuestas, por supuesto, transitorias e incompletas a las áreas social, política y cultural, que  en estos días de cólera que nos tocó vivir, están en  permanente revisión y no terminan de satisfacer las expectativas que el común de la gente se formó.

 

Como ciudadanos entregados al análisis de los conflictos sociales y políticos, diariamente sopesamos los vaivenes de nuestro país y muy en especial del Estado Lara, en donde realizamos nuestro trabajo con los grupos populares.

 

Sin ánimo de ser pedantes, sin embargo sí lo más objetivos posibles; podemos informarles que una de nuestras experiencias más emblemáticas, ha consistido en levantar desde menos que la nada, en una de las Parroquias más deprimidas y abandonadas, no sólo de Lara, sino del país global, una cooperativa de muy pequeños productores de café conocida como COPALAR.

 

Esa Parroquia dejada de la mano de Dios y también de la Pastora Divina, se conoce con el nombre de Hilario Luna y Luna y está situada en la parte alta del Municipio Morán, teniendo por capital a un pueblito llamado Villanueva.

 

Pues bien amigos queridos, el Centro Gumilla por supuesto con la entrega total y generosa de los caficultores, es verdad que tras un largo caminar de treinta años; conformó posiblemente la mejor cooperativa del país y de las mejores de  nuestra América Latina, compuesta por unos setecientos veinte asociados, que se conocen como uniones.

 

Para no ser excesivamente cansones, como algunos programas radio-televisivos, les podemos señalar que estos campesinos en el año 1980, no tenían luz, ni agua y mucho menos algo que se acercara a una vía carretera; para el año 1993 comenzaron a exportar café oró, de calidad suprema a la “vieja” Europa, como por ejemplo a Suiza, Alemania y Holanda.

 

Y esta hazaña la consumaron durante más de diez años, hasta que por distintos razones, que no son del caso analizar, el gobierno prohibió la exportación de café hacia el año 2004. Es más desde el año 1999, la cooperativa COPALAR arrancó con su marca propia de café, conocida como Café “Alta Vista”; aunque es preciso reconocer que durante los tres primeros años, el servicio industrial nos los hacía Café Cardenal, en su planta enclavada en la ciudad de El Tocuyo.

 

Hoy en día COPALAR posee su planta torrefactora propia con capacidad, para tostar catorce mil Kilogramos al día y además tiene un par de pequeñas tostadorcitas para salir de las emergencias posibles.

 

Todo este amplísimo exordio, no lo hacemos para alzarnos con el santo y también con la limosna, simplemente lo damos a conocer con la finalidad de que quede suficientemente “clarividente” que las denuncias y graves reclamos, que a continuación vamos a exponer, no son hechos por cuatro o cinco fantasmas que pasaron su vida jugando al “tennis”, o desgranándola indolentemente en alguno de los casinos semi-clandestinos.

 

Estas graves acusaciones cuyos contenidos y denuncias para nada terminamos de comprender y muchísimo menos de justificar, las pronuncia gente que ha pateado el barro a tiempo y a destiempo. Que ni con tracción a las cuatro ruedas, ayudada por la mocha y complementada por palines, escardillas y picos, pudo sacar el toyota del barro porque el tremedal era del espanto pal brinco.

 

Pues bien, estos luchadores que dieron lo mejor de su vida junto con los campesinos, para alargar unos cuantos kilómetros la autopista de la VIDA; para nada entienden cómo desde el gobierno (porqué las policías son gobierno) más bien se pretende implantar la cultura de la muerte.

 

Como alguien con dos dedos de frente puede comprender, que en el lapso de un año, solamente en el Estado Lara, hayan sido ajusticiados por los cuerpos del orden que más bien parecieran los cuerpos del patético desorden, más de ciento cincuenta ciudadanos, jóvenes, varones, pobres y de qué raza o etnia?

 

Pues dónde diablos estamos parados si proclamamos por escrito y en la carta magna, que la vida es sagrada y el primer derecho humano; y a renglón seguido tenemos que toparnos con la horrenda y dramática verdad, de que en el año 2007 murieron por armas de fuego en su mayoría, unos catorce mil venezolanos?

 

No será ya hora y más que pasada, de que nos apliquemos sin miedos y con franqueza aquel texto del Evangelio que dice: “En la cátedra de Moisés se sentaron los escribas y fariseos….” 

 

No seremos nosotros mismos los fariseos que en la Constitución proclamamos las virtudes arcangelicales y en la práctica hacemos exactamente lo contradictorio, que es mucho más grave que lo contrario?

 

Para qué formar o deformar a los policías, para preservar la vida o para todo lo contrario?  Que busca el gobierno con  esta matazón que no tiene comparación con situación histórica alguna?  Aterrorizar a la gente para que se paralice, para que se muera del espanto?

 

            Pienso que nos sale una revisión, rectificación y reviraje, que supera los 360 grados, y finalmente recordemos las palabras interpelantes de Dios Padre a Caín, allá en el paraíso perdido: Caín donde se encuentra tu hermano Abel?  El día del juicio por la tarde nos harán esta misma pregunta….


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