Posteado por: gumillalara | Abril 9, 2008

La Situación Latinoamericana y la Paz

Nos interesan los factores que por expresar una situación de injusticia, constituyen una amenaza positiva contra la Paz en nuestro país y en toda Latinoamérica.

Entendemos por injusticia, aquellas realidades que expresan una situación de pecado, es decir, de  marginación  y exclusión graves; de enormes cantidades de personas hermanos nuestros.

1.- Diversas formas de marginalidad.  

     Socioeconómica, política, cultural y religiosa, tanto en lo rural cuanto en lo urbano.

2.- Desigualdad excesiva.

      Entre las clases sociales, en especial en aquellos países, que se caracterizan por un marcado biclasismo.

            Pocos tienen mucho (cultura, riqueza, poder y prestigio) y muchos tienen muy poco…y cada vez menos.

            Pablo VI describía así la realidad: “…el desarrollo económico y social ha sido muy desigual en Latinoamérica, pues ha favorecido a quienes lo promovieron y ha dejado de lado las masas de las poblaciones nativas, abandonadas y cruelmente explotadas.

3.- Frustraciones crecientes.

      Las expectativas crecientes, asumen en Latinoamérica una dimensión  especialmente agresiva.  La razón es: la realidad  trágica de desigualdades excesivas, que impiden la satisfacción de las legítimas aspiraciones, de los sectores desheredados.

            Se generan ante este panorama  frustraciones crecientes. Este estado de ánimo frustrado se da en las clases medias, que ante graves crisis, entran en procesos de disgregación y proletarización.

            ¿Si el desarrollo es el nombre de la Paz?, el subdesarrollo latinoamericano es una situación injusta, promotora de tensiones que conspiran contra la Paz.

 

4.- Formas de opresión de grupos y sectores dominantes.

      A veces, se da  una expresa voluntad de opresión.  Con mayor frecuencia, se observa  una insensibilidad  lamentable,  de  las  clases  más  favorecidas,  frente  a  la  miseria  de  los  marginados.

            Pablo VI decía a los dirigentes: “…que su oído y su corazón sean sensibles, a las voces de los que piden pan, dignidad y justicia…”

            Estos sectores dirigentes califican de acción subversiva, todo intento de cambiar  un sistema social, que crea semejantes  privilegiados  multimillonarios.

5.- Poder ejercido injustamente por ciertos sectores dominantes.

     Algunos miembros de los  sectores  dominantes,  recurren  al  uso  de  la  fuerza,  para  reprimir  drásticamente  todo  intento  de  reacción.

            Las justificaciones “ideológicas” van por el anticomunismo; ahora por el antiterrorismo o  el antinarcotráfico. Mientras que las  “prácticas”, se inclinan  por la conservación del “orden”.

6.- Creciente toma de conciencia de los sectores oprimidos.

      Toda  la  marginación,  miseria,  ignorancia  y  muerte  descritas,  resultan  cada  día  más  intolerables,  por  la  progresiva  toma  de  conciencia  de los  miserables,  ante  su  realidad.

            Pablo VI les decía: “…el problema se ha agravado, porque han tomado conciencia de sus necesidades y sufrimientos. Y no pueden tolerar, que esta realidad deba continuar, sin cambiar radicalmente…”.

            La situación se agrava, si tenemos en cuenta que la educación de base y la alfabetización, aumentarán la conciencia; la explosión demográfica multiplicará los problemas.  Además,  existen movimientos, interesados en aprovechar y exacerbar estas tensiones.

            Por lo tanto, si hoy la Paz se ve seriamente amenazada, la agravación de los problemas provocará consecuencias explosivas.

 

 

 

7.- Tensiones internacionales y neocolonialismo externo.

      Nuestros  países  dependen  de  un  “Centro”  de  poder  económico.  De  ahí  resulta  que  nuestras  naciones,  no  son  dueñas  de  sus  bienes,  ni  de  sus  decisiones  económicas.  Todo  esto  influye  demasiado  en  lo  político,  dada  la  interdependencia  entre  ambos  campos.

            Subrayamos  dos aspectos: el económico y el político.

8.- Aspecto económico.

            a) Distorsión creciente del comercio internacional

               Se  da  entre  materias  primas  y  productos  manufacturados;  esta  situación  constituye  una  amenaza  para  la  Paz.

            b) Fuga de capitales económicos y humanos

               Los  sectores  acomodados  invierten  sus  ganancias  en  el  extranjero,  en  los  centros  de  poder. ¿Por  qué?  ¿ Buscando  seguridad,  lucro  individual .?    Este  proceder  es  completamente  injusto;  el  Papa  Pablo  VI  lo  denuncia.

            Fuga de técnicos y profesionales. Cuántos médicos han marchado  a España, en  estos  tres  últimos  años?   Tendrá el gobierno alguna responsabilidad?.

            c) Evasión de impuestos; y  fuga de ganancias y dividendos.

               Diversas  compañías  (nacionales  y  extranjeras),  evaden  con  sutiles  subterfugios  los  sistemas  tributarios.  Envían  las  ganancias  y  los  dividendos  al  exterior,  sin  reinvertirlos  en  el  país,  en  el  que  los  producen.    

            d) Endeudamiento progresivo.

               En  los  créditos  internacionales,  no  se  tienen  en  cuenta  a veces  con  suficiente  rigor,  las  verdaderas  necesidades  y  las  posibilidades  de  pago  de  los  países  latinoamericanos.-  .

            Por lo que estos países corren el riesgo de saturarse, con unas deudas que les chupan las ganancias y los dejan sin capital para invertir.

            e) Monopolios internacionales e imperialismo internacional  del  dinero.

              Los principales  responsables  de  la  dependencia  económica,  son  aquellas  fuerzas  que  inspiradas  en  el  lucro  sin  freno,  conducen  a  la  dictadura  económica  y  al  imperialismo  del  dinero  a nivel  internacional. 

              Estas fuerzas fueron condenadas por los Papas Pío XI y Pablo VI.

9.- Aspecto Político.

            En general,  los Obispos denuncian el imperialismo de cualquier signo ideológico,  que  se  ejerza  en  América  Latina.

10.- Tensiones entre los Países de América Latina.

            Un  fenómeno histórico – político, pone trabas a una colaboración constructiva entre los países. Sin embargo  la integración es una necesidad imperiosa  para América Latina.  Este proceso integracionista, debe  tener un carácter pluridimensional.  No es exclusivamente económico; abraza al hombre completo;  por lo tanto incluye lo social, político, cultural, religioso y racial.

            Factores que favorecen las tensiones entre las naciones latinoamericanas.

a)    Un nacionalismo exacerbado en algunos países.

El  Papa  Pablo  VI  denunció  el  nacionalismo  exagerado  y  lo  consideró  más  grave, cuando  se  da  en  unas  economías  nacionales  débiles,  que  exigen  la  solidaridad  de  esfuerzos,  conocimientos y  medios  financieros.

b)    Armamentismo.

En  algunos  países  se  da  una  carrera  armamentista,  que  supera  los  límites  razonables.   Esta  necesidad  de  armamentos  es  ficticia  y  responde  a  intereses  diversos;  y  no  a  una  necesidad  de  la  comunidad  nacional.

Pablo VI decía: “…cuando tantos pueblos tienen hambre, tantos hogares sufren miseria,  tantos hombres viven sumergidos en la ignorancia, toda carrera de armamentos se convierte en un escándalo intolerable…”.

 

 

   11.- Visión Cristiana de la Paz.

            La realidad descrita constituye una negación de la Paz, tal como la entiende la tradición            cristiana.           Tres notas caracterizan la concepción cristiana de la Paz:

a)    La  Paz  es ante todo obra de la justicia.

Exige  la  instauración  de  un  orden  justo,  en  el  que  todos/as  puedan  realizarse  como  hombres / mujeres; en  donde  su  dignidad  sea  respetada,  sus  legítimas  aspiraciones  satisfechas,  su  acceso  a  la  verdad  reconocido  y  su  libertad  personal  garantizada.

Un orden en el que los hombres / mujeres no sean objetos, sino agentes de su propia historia. Donde existen injusticias, desigualdades entre hombres / mujeres  y naciones,  se atenta contra la Paz.

La Paz en América Latina no es la simple ausencia de violencia y derramamiento  de sangre; la opresión ejercida por los grupos de poder, puede dar la impresión de mantener la Paz y el Orden; pero en realidad  no es, sino el “germen continuo e inevitable de rebeliones y guerras”.

La Paz sólo se obtiene creando un orden nuevo, que “comporta una justicia más perfecta entre los hombres / mujeres”. En este sentido el desarrollo integral del hombre /mujer,  el paso de condiciones menos humanas a otras más humanas,  es el nombre nuevo de la Paz.

b)    La Paz es un quehacer permanente.

La  Comunidad  humana  se  realiza  en  el  tiempo;  y  está  sujeta  a  un  movimiento, que   implica  constantemente  un  cambio  de  estructuras,  la  transformación  de  las  actitudes  y  la  conversión  de  los  corazones.

La “tranquilidad del orden,” según define San Agustín la Paz, no es pasividad  ni conformismo.   No es tampoco algo que se adquiera de una vez por todas; es el resultado de un continuo esfuerzo de adaptación a las nuevas circunstancias; a las exigencias y desafíos de una historia cambiante.

Una  Paz estática y aparente, puede obtenerse con el empleo de la fuerza; una Paz auténtica implica luchas, capacidad inventiva y conquista permanente. La Paz no se encuentra, se “construye”. El cristiano debe ser un artesano de la Paz.

Construir la Paz dada  la situación anteriormente descrita, reviste un carácter especial en América Latina; para ello el Pueblo de Dios,  siguiendo el ejemplo  de Cristo, deberá hacer frente con audacia y valentía; al egoísmo, a la injusticia personal y  a  la colectiva.

c)    La Paz finalmente es fruto del amor.

Expresión  de  una  real  fraternidad  entre los  hombres / mujeres;  fraternidad  aportada  por  Cristo,  Príncipe  de  la  Paz, al  reconciliar  a  todos  los  hombres / mujeres  con  el  Padre.   La  solidaridad  humana  no  puede  realizarse  verdaderamente   sino  en  Cristo,  quien  da  la  Paz  que  el  mundo  no  puede  dar.

El amor es el alma de la justicia. El cristiano que trabaja por la justicia social, debe cultivar siempre la Paz y el amor en su corazón. La Paz con Dios, es el fundamento último de la Paz interior y de la Paz social.

Por lo mismo allí donde la Paz social no existe; allí donde se encuentran injustas desigualdades  sociales, políticas, económicas y culturales, hay un rechazo del don de la Paz del Señor; más aún, un rechazo del Señor mismo.


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